"Al degustar un vino, es necesario anular el sujeto (el ego) para ser investido por el objeto (el vino), vaciarse para recibir su plenitud y poderla contar por simbiosis con un lenguaje ni demasiado técnico, ni demasiado descriptivo, ni demasiado literario. Dejar fluir las palabras como fluye el vino dentro de nosotros, registrar lo que el vino comunica de sí (perfil, personalidad, estilo, identidad) para remontar a la raíz, para llegar a la esencia, no rehuyendo las sugerencias emocionales, las alusiones, los paralelismos con todo lo que nos rodea porque en una copa de vino gravitan todas las cosas del mundo."
Creado por d'Araprì