"¡OH, BRINDIS!
¡Compañeros y queridos amigos! Permitid
que a este bello señor,
que nos ha hecho el honor
de invitarnos aquí arriba
a beber y a comer,
yo le dirija en su presencia,
como muestra de gratitud,
¡cuatro palabras para agradecerle!
¡Gracias, gracias, señor!... ¡Gracias! Os lo digo
en nombre de todos estos desdichados,
que se han saciado,
y que por primera vez,
sin extender la mano,
en medio del aire fragante de este jardín
¡han probado el caldo, la carne, el vino!...
¡Excelencia! Y compadeced estas palabras,
que son napolitanas y no italianas
¡como os merecéis!
¡Yo no he podido estudiar!
¡No me puedo aplicar!...
¡Mirad!... ¡Yo no veo! Desde que nací
¡yo no veo a nadie!...
Soy ciego, mirad... ¡Soy ciego!... ¡Excelencia, qué piedad!...
La voz le falló. Lloraba... La mano
que sostenía la copa
se bajó lenta, lentamente
y la posó sobre la mesa. Él mismo,
como si el vino lo hubiese perturbado,
se dobló lentamente sobre las rodillas,
y, cayendo sentado y abandonado,
fijó en el vacío el blanco de los ojos..."
Creado por d'Araprì