"A las faldas del místico Gargano,
susurrante de espesos altos robledales,
está Sansevero en su vasta llanura
rodeada por el verde de los viñedos.
Ciudad ardiente del trabajo humano
y de ásperas luchas; ora pasa días quietos
ora tumultuosos. Ondea en mayo el trigo;
de cabelleras plateadas los trémulos olivares.
Florida crece la vid pampanosa,
tesoro inmenso para la gente laboriosa,
en el suelo tan fértil y soleado.
Arde en verano, pero en invierno es templada.
El Candelaro va tortuoso y lento...
¡Salve, salve, ciudad de mi corazón!"

Ernesto Mandes

Abogado - Poeta • Italia • Siglo XX

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