"Pequeño, cuando una canción de borrachos
llegaba a mi oído en la noche,
me levantaba de un salto de mis libros.
Como si me sacaran de mí mismo, abría de golpe
la habitación cerrada al aire de la noche
y me asomaba a la ventana
a beber la canción como un vino fuerte.
¡Con qué ojos, al girarme, miraba
la habitación y la casa
donde todas las luces ya estaban apagadas!
Más de una vez sobre la fría pizarra
al viento que pasaba por mi cabello
a la lluvia que azotaba mi rostro
vertí lágrimas insensatas.
Ahora ese engaño también ha caído.
Ahora sé cuán árida es la boca
que canta abierta de par en par al cielo.
Sin embargo, si esa canción de borrachos todavía me despierta en la noche
a lo largo de la calle
me levanto a escuchar con sofocado
aliento en mi garganta
y todavía corro a poner mi rostro
en el viento que me despeina el cabello.
Quisiera renovar la amarga embriaguez
y ese sutil escalofrío por mi cuerpo;
la cosa bien perdida en la que ya no creo
para llorar como lo hacía entonces...
Pero solo lágrimas tensas y tontas
salen ahora."
Creado por d'Araprì