"EL CLARETE
¡Cuánto amo el Clarete! ...
Llena la boca con una frescura extendida,
luego baja lento y pausado;
no lo oirás peleando con el hígado.
No; más bien se acuesta tan tranquilo
como lo estaba en la uva.
Es fragante como la Abeja Reina,
y la parte más etérea sube al cerebro,
sin asaltarlo sino más bien entrando,
como Aladino en su palacio encantado;
tan suavemente que no oirás sus pasos."
Creado por d'Araprì