"Cuando pruebo uno de mis vinos, los elementos que considero imprescindibles para definirlo como exitoso son; en primer lugar, equilibrio e identidad. Debe haber armonía entre estructura, acidez y perfil aromático. Un vino debe tener una tensión viva y dinámica, y expresar con coherencia el lugar, la variedad de uva y la añada. A nivel olfativo, siempre busco intensidad y estratificación: los aromas deben sucederse de forma ordenada y envolvente, sin superponerse. Cada nota debe tener espacio, contribuyendo a un cuadro complejo pero legible. En boca, el primer elemento que buscaré es la frescura, que debe ir acompañada de una progresión sensorial capaz de dar más niveles de lectura. Un gran vino, tinto o blanco, no se agota en un solo sorbo, sino que evoluciona con el tiempo en el paladar."

Graziana Grassini

Enóloga • Italia • Contemporánea

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