"También nosotros podemos ser manos, brazos, corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, a menudo ocultos. También nosotros, sanos o enfermos, podemos ofrecer nuestras fatigas y sufrimientos como aquella agua que llenó las ánforas en las bodas de Caná y fue transformada en el vino más bueno. Con la ayuda discreta a quien sufre, así como en la enfermedad, se toma sobre los propios hombros la cruz de cada día y se sigue al Maestro; y aunque el encuentro con el sufrimiento será siempre un misterio, Jesús nos ayuda a desvelar su sentido."
Creado por d'Araprì