"Alma mía, a tu gleba di a beber toda sabiduría, todos los vinos nuevos y también todos los fuertes vinos de la sabiduría, viejos de inmemorial vejez. Alma mía, yo te regué con cada sol y noche y silencio y anhelo: y así creciste para mí como una vid. Alma mía, ahora estás rebosante de riqueza y grávida, una vid de ubres hinchadas y racimos densos, morenos como el oro: densa y comprimida de felicidad, en espera por tu sobreabundancia, y avergonzada incluso de tu esperar."
Creado por d'Araprì