"Vertamos el vino tinto - amorosamente, con infinitas precauciones - en la copa panzuda que exige la cálida caricia de la mano; o, con iguales cuidados, el blanco en la copa alta, aristocrática y nerviosa, que la mano aleja; observemos en transparencia los colores, disfrutemos ya del juego alegre y brillante de los reflejos tonales; imprimamos, a la copa, levemente, un indicio de rotación: aumenta la superficie vinosa; se libera, y la aspiramos, cada sugerencia oculta, del bouquet; en un beso lo sorbemos por la lengua, por el paladar; nos dejamos invadir por los recuerdos: miles y miles y miles; cada vino bebido tiene su relato."
Creado por d'Araprì